Cita y reserva
Anulaciones, antelación, citas perdidas y qué datos necesita una reserva.
Una cita es un acuerdo entre dos partes, y la mayor parte de la fricción nace donde una parte dio por supuesto algo que nunca se dijo. «Digamos el jueves» no es una reserva sino una intención — una cita solo es firme cuando ambos entienden la misma fecha, la misma hora y el mismo servicio.
De ahí sale la pregunta que más problemas causa: ¿qué pasa si cancelas? El hueco cancelado con poca antelación rara vez se vuelve a llenar, y por eso muchos centros tienen plazos — justos solo si se conocían de antemano. Enterarse después de faltar los convierte en castigo en lugar de en norma.
El tercer punto es la cara silenciosa de toda reserva: los datos. Una cita necesita un nombre y una forma de localizarte — y según el servicio, más: alergias, tratamientos previos. Qué hace falta, para qué y cuánto tiempo se guarda debería poder preguntarse sin justificarse. Esta sección explica los dos lados: qué necesita un salón y qué puedes esperar tú.
Cancelar una cita: ¿cuándo es demasiado tarde?
Cancelar siempre se puede; lo caro es avisar tarde. Qué antelación cuenta, cómo cancelar bien, qué pierde el negocio...