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Cómo cicatriza un tatuaje, semana a semana

Cómo cicatriza un tatuaje, semana a semana

9 min de lectura

La superficie de un tatuaje cierra en dos o tres semanas, mientras que la piel profunda necesita entre dos y seis meses para que la tinta se asiente de verdad. La primera semana supura y se ve roja, la segunda se descama y pica, y durante unas semanas más el dibujo se ve turbio antes de aclararse.

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Un tatuaje reciente es una herida amplia y superficial. La aguja ha perforado la piel miles de veces y ha depositado pigmento en la dermis que hay debajo. Todo lo que ocurre en las semanas siguientes es la respuesta de tu cuerpo a esa lesión, y sigue una secuencia que se puede prever bastante bien.

Conocer esa secuencia quita casi toda la preocupación. A muy poca gente le sorprende el dolor. Lo que sorprende es la segunda semana: el dibujo se apaga de golpe, se descama y se ve claramente peor que el primer día. Y es exactamente lo que tiene que pasar.

1. Días 1 a 3: la fase de herida

Las primeras horas después de la cita la piel está roja, caliente y algo hinchada. De la zona sale líquido: plasma transparente o levemente teñido que arrastra pigmento sobrante. Que manche el film, las sábanas o una toalla es normal y no significa que se te esté yendo el tatuaje.

La mayoría de estudios tapan el trabajo reciente, con film transparente durante unas horas o con un apósito de cicatrización que se queda varios días. Cuál de los dos te toca lo decide tu tatuador, y sus instrucciones están por encima de cualquier consejo general que encuentres en internet, incluido este artículo.

Cuando retires la primera protección, lava la zona con agua tibia y un limpiador suave sin perfume, con las manos limpias y sin esponja ni manopla. Sécala a toquecitos con papel de un solo uso en vez de frotar y aplica después una capa muy fina de crema. Fina quiere decir que la piel quede apenas brillante, no cubierta.

La molestia en esta fase se parece a una quemadura solar fuerte y debería ir a menos desde el segundo día. Lo incómodo es dormir: usa ropa de cama vieja y, si puedes, evita apoyar el peso del cuerpo sobre la pieza.

Si el dolor aumenta a partir del tercer día en lugar de calmarse, eso pertenece a la lista del final. Todo lo demás en esta fase —calor, tirantez, sensación de moratón en los bordes— es corriente.

Un tatuaje casi siempre se ve peor en la segunda semana que el primer día. Eso no es un retroceso: es la parte más visible de la cicatrización.

2. Días 4 a 14: descamación, picor y el peor momento visual

Hacia el cuarto día la piel empieza a renovarse. Aparecen escamas finas y se forman costras delgadas en las líneas más trabajadas. Ambas se caen solas, en trocitos de color que dan la impresión de que el tatuaje se está desprendiendo. El pigmento está más abajo y no se va con las escamas.

Al mismo tiempo empieza el picor, a menudo bastante intenso. Rascarse es el error evitable más grave de todo el proceso: arrancar una costra se lleva pigmento y deja zonas claras que después habrá que retocar. Dar toquecitos con la mano plana y aplicar crema más a menudo, siempre fina, calma el picor de forma fiable.

Esta es la semana en la que peor se ve tu tatuaje. Las líneas parecen borrosas, los colores se ven planos y hay piel nueva brillante junto a zonas secas. Mucha gente concluye a estas alturas que el trabajo está mal hecho. Casi nadie acierta. Juzgar la calidad tiene sentido a partir de la cuarta semana, no antes.

Lo que se aparca en esta fase: el deporte que te haga sudar mucho o rozar la zona, la ropa ajustada encima de la pieza y cualquier cosa que empape la piel. Ducharse sí se puede: corto y con agua tibia, secar a toquecitos y crema.

Si trabajas con las manos, en una cocina, en el campo o en un taller, tapa la zona durante el turno con un apósito limpio y transpirable y quítalo al terminar. Un tatuaje permanentemente sellado no cicatriza mejor; uno sucio cicatriza peor.

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3. Semanas 2 a 4: la fase turbia

Cuando termina la descamación, una capa fina de piel nueva cubre el dibujo. Todavía no es del todo transparente, así que durante dos a cuatro semanas el tatuaje parece estar detrás de un cristal esmerilado: más pálido y algo gris, lo que se nota sobre todo en el trabajo en negro. Los tatuadores lo llaman piel lechosa o plateada. Se aclara solo, a medida que la capa superior termina de renovarse.

A partir de aquí la herida está cerrada. La bañera, la sauna, la piscina y el mar siguen esperando, porque la piel nueva es fina y el cloro, el agua salada y los remojos largos la hacen retroceder.

FaseCuándoQué es normalQué haces tú
Fase de heridadías 1 a 3rojez, calor, exudado, tinta en la ropalavar, secar a toques, crema fina
Descamacióndías 4 a 14escamas de color, costras finas, picor fuerteno rascarse, crema fina y frecuente
Piel turbiasemanas 2 a 4aspecto lechoso y mateseguir hidratando, nada de sol
Cicatrización profundameses 2 a 6el color se aclara, la textura se asientafotoprotector, cuidado normal de la piel

La sesión de retoque que muchos estudios incluyen no suele darse antes de las cuatro a seis semanas. Antes de eso sencillamente no se puede distinguir si una zona ha perdido pigmento de verdad o sigue escondida bajo la piel turbia.

4. Meses 2 a 6: lo que sigue pasando por debajo

Que la piel esté cerrada no significa que la cicatrización haya terminado. En la dermis las células del sistema inmunitario siguen trabajando: rodean las partículas de pigmento y las fijan en su posición definitiva. Por el camino se elimina una pequeña parte de la tinta, y por eso las líneas recién hechas siempre se ven un punto más intensas que el resultado final.

La superficie todavía puede cambiar durante este tiempo. Algunas zonas se notan ligeramente en relieve semanas después, sobre todo el relleno muy saturado y los rojos y blancos. Mientras no pique, no queme ni supure, no tiene mayor importancia y suele aplanarse solo.

Lo que más pesa en esta fase es el sol, y en España pesa más que en casi cualquier otro sitio de Europa: la radiación ultravioleta rompe el pigmento y el pigmento reciente es especialmente vulnerable. En cuanto la piel esté cerrada, el fotoprotector de factor alto forma parte de la pieza siempre que quede expuesta, de forma permanente y no solo el primer verano. Ningún otro hábito hace tanto por el aspecto de un tatuaje dentro de diez años.

La piel seca apaga cualquier tatuaje. A partir de aquí basta con una crema corporal sin perfume; los productos específicos para tatuajes ya no hacen falta.

La zona también sigue contando. Manos, dedos, pies y la cara interna de las articulaciones cicatrizan más despacio y tienden a perder más pigmento, porque la piel se renueva antes y sufre más roce. Cuenta con plazos más largos y con más probabilidad de necesitar retoque en esos sitios: es la ubicación, no el tatuador.

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5. Cuándo hay que ir al médico

La gran mayoría de los tatuajes cicatriza sin incidentes. Hay señales, sin embargo, con las que no se espera ni se consulta antes al estudio: se va al centro de salud. Se distinguen de la cicatrización normal porque aparecen después del tercer día o van a peor en vez de calmarse.

  • Rojez que se extiende más allá de la zona tatuada hacia la piel de alrededor.
  • Dolor que aumenta a partir del tercer día en lugar de aliviarse.
  • Zona claramente caliente, dura o muy hinchada.
  • Supuración turbia, amarillenta o con mal olor.
  • Líneas rojas que se alejan del tatuaje.
  • Fiebre, escalofríos o malestar general.
  • Ampollas, sarpullido con picor o hinchazón que sigue exactamente un solo color, lo que puede apuntar a una reacción a la tinta.

Los dos últimos corren prisa. Las líneas rojas y la fiebre se ven el mismo día, y cualquier reacción que afecte a la respiración, la garganta o la cara es una urgencia: 112.

Hay un segundo grupo de problemas que aparece tarde y que muchas veces ni siquiera tiene que ver con el tatuaje: engrosamientos con bultos dentro de un solo color, picor persistente en la misma zona durante meses o un área que se hincha cada vez que le da el sol. También merecen una revisión. Llévate la fecha y la hoja de consentimiento informado que firmaste: la normativa obliga a que en ella consten las técnicas y los materiales empleados, y eso ahorra medio interrogatorio en la consulta.

Aun así, merece la pena avisar a tu tatuador cuando algo no pinta bien. Un profesional con experiencia distingue en segundos si una piel está solo seca o realmente inflamada, pero no diagnostica ni trata, y uno bueno te mandará al médico en lugar de arriesgarse.

La cicatrización pasa por cuatro fases distinguibles: exudado, descamación, aspecto turbio y aclarado. Dos o tres semanas hasta tener la piel cerrada, dos a seis meses hasta el resultado final. Si superas la segunda semana sin rascarte y usas fotoprotector con constancia desde la tercera, ya has hecho lo importante. Apunta en algún sitio la fecha de la cita: en cualquier momento te dice si vas dentro del calendario normal.

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